Preguntas Frecuentes - Tecnología Libre de Conflicto - Alboan

Tema: sobre el vínculo entre conflicto y minería

  1. ¿Qué son los “minerales en conflicto” o los “minerales de sangre”?
  2. ¿Es la extracción de estos minerales la causa del conflicto?
  3. ¿Cómo se certifica una mina? ¿En qué se diferencia una mina certificada de una mina que no está certificada?
  4. La certificación de los minerales en origen, ¿funciona? ¿Qué avances se han hecho? ¿Qué queda por hacer?
  5. Los minerales en conflicto, ¿están sólo en África?

Tema: Sobre el consumo de tecnología y la responsabilidad del consumidor/a

  1. ¿Qué dispositivos electrónicos emplean estos minerales en su fabricación?
  2. ¿Qué es una cadena de suministro?
  3. ¿Existe algún certificado que me garantice productos electrónicos “100% libres de conflicto”?
  4. ¿Cómo puedo saber si una empresa se está comportando de manera responsable con el tema de los “minerales en conflicto”?
  5. ¿Se puede fabricar un móvil sin “minerales de conflicto”?
  6. ¿Qué producto (véase móvil, ordenador, etc.) me compro?
  7. ¿Dónde puedo llevar a reciclar mi teléfono / ordenador / tablet?
  8. ¿Cómo puedo conseguir una de vuestras cajas para reciclar móviles?

Tema: Sobre las legislaciones de minerales en conflicto

  1.  ¿Por qué es necesario regular el comercio global?
  2. ¿Cómo se puede regular el comercio de “minerales en conflicto”?
  3. ¿Bastará la ley europea para poner fin al drama humanitario del este de la RD del Congo?

¿Qué son los “minerales en conflicto” o los “minerales de sangre”?

En su sentido más amplio, se les denomina de ese modo a todos los minerales cuya extracción o comercialización sistemática se produce en un contexto de conflicto, pudiendo estar ligada a la violación del derecho humanitario o a violaciones susceptibles de ser consideradas crímenes de guerra.

No obstante, en el caso de las regulaciones internacionales, la definición de los “minerales en conflicto” se restringe principalmente a cuatro minerales: el estaño, tungsteno (se extrae del wolframio), tantalio (se extrae del coltán) y oro. Se les conoce como 3TG por sus siglas inglesas (tin, tantalum, tungsten, gold) y su extracción y comercialización ilícita ha estado ligada a la financiación de grupos armados y/o crimen organizado en lugares como el este de la República Democrática del Congo o algunas zonas de Colombia.

Existen otros minerales, metales y tierras raras que están presentes en nuestros dispositivos electrónicos y son igualmente problemáticos en los lugares de extracción. Por eso creemos que sería deseable que las regulaciones internacionales contemplasen en su definición de “minerales en conflicto” a todas aquellas materias primas de origen mineral que estén vinculadas a violaciones de derechos humanos.


¿Es la extracción de estos minerales la causa del conflicto?

No necesariamente. Es cierto que existen evidencias que relacionan los recursos naturales y los conflictos armados. Por ejemplo, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente estimó recientemente que, desde los años 90, al menos 18 conflictos violentos se han alimentado de la explotación de recursos naturales (diamantes, petróleo, oro, madera, minerales); y cerca del 40% de todos los conflictos intra-estatales de los últimos sesenta años pueden asociarse a las disputas por el control de estos recursos.

No obstante, existen otros factores que inciden en el estallido y prolongación de un conflicto en el tiempo, como por ejemplo, la debilidad institucional, la corrupción política, la pobreza extrema, la memoria de guerras recientes, los desequilibrios étnicos o religiosos, las injerencias extranjeras, etc. Además, el origen de los conflictos es, por lo general, de origen político, y por lo tanto de nada sirve tratar estas problemáticas sin contextualizarlas en la búsqueda de una resolución política que contribuya a la paz.

El caso del este de la República Democrática del Congo es unos de los más graves porque además de esta confluencia de factores sociales y económicos, la explotación y el contrabando de minerales constituyen una importante fuente de financiación para grupos armados y eso dificulta la pacificación de la zona y el fin de las violaciones de derechos humanos.

¿Cómo se certifica una mina? ¿En qué se diferencia una mina certificada de una mina que no está certificada?

En estos momentos, la organización responsable de la certificación de minas es la Conferencia Internacional de los Grandes Lagos (ICGLR, por sus siglas en inglés). Su división de Inspección y Certificación de Minas se encarga de asegurar que los minerales que entran al circuito legal provienen de minas libres de conflicto y cumplen con unos estándares sociales mínimos (p.ej., que no haya explotación infantil). La certificación de la ICGLR se asegura de que un inspector de minas del gobierno visite las minas certificadas una vez al año. Estas inspecciones se contrastan con una auditoría independiente de carácter anual. En función de la situación de la mina se clasifican según tres colores:

  1. Bandera verde: La mina cumple con todos los estándares (p. ej., no hay presencia armada, ni explotación infantil), por lo tanto puede producir minerales para la exportación legal.
  2. Bandera amarilla: hay infracciones de uno o más criterios importantes, el operador de la mina tiene seis meses para resolver la situación. La mina puede producir minerales para la exportación con ese compromiso.
  3. Bandera roja: dadas las graves infracciones en uno o más criterios la mina tiene prohibido producir minerales por lo menos durante un mínimo de seis meses, hasta que la siguiente inspección certifique que se han resuelto las infracciones.

Más información aquí. Sobre los problemas de la certificación y los avances, ver pregunta nº 4.

La certificación de los minerales en origen, ¿funciona? ¿Qué avances se han hecho? ¿Qué queda por hacer?

Las legislaciones internacionales que promueven el suministro responsable de minerales procedentes de zonas en conflicto han incentivado la creación de sistemas de certificación de minas y etiquetado en origen. El objetivo de estos sistemas de trazabilidad es asegurar que los minerales proceden de una mina “verde”, es decir, en la que no se vulneran los derechos humanos más básicos.

Las primeras certificaciones empezaron a realizarse en 2014. Desde entonces, su funcionamiento ha suscitado críticas que deben tenerse en cuenta. Las primeras cooperativas mineras que se crearon están controladas por las élites y no terminan de funcionar democráticamente, los mineros no tienen poder a la hora de negociar los precios, y la falta de transparencia es preocupante.

A pesar de los enormes desafíos, se han hecho algunos avances significativos. Según las Naciones Unidas en 2010 todas las minas del este de la República Democrática del Congo estaban bajo el control de grupos armados. En 2015, el 44% de las 1615 minas visitadas por el IPIS Research habían sido desmilitarizadas.

Para profundizar en esos progresos, las ONG creemos que es necesario que se apliquen medidas complementarias a las legislaciones internacionales: ver pregunta 16.

Los minerales en conflicto, ¿están sólo en África?

No necesariamente. Un mineral como el coltán puede encontrarse en países como Australia o Canadá, donde su explotación no se ha vinculado con la financiación de grupos armados o el crimen organizado. Y es precisamente esa relación con las violaciones de derechos humanos la condición necesaria para que un mineral pueda definirse como “mineral en conflicto”. En la actualidad se ha documentado la existencia de minerales en conflicto en diferentes latitudes alrededor del mundo. Sin embargo, el reconocimiento del problema varía en función de las normativas internacionales y los intereses de cada país.

Por ejemplo, EEUU ha circunscrito su legislación sobre minerales en conflicto a cuatro minerales concretos (tantalio, wolframio, estaño y oro) siempre que procedan de la región africana de los Grandes Lagos, pues es allí donde ese vínculo es más evidente. Pero también hay minerales en conflicto en zonas de América Latina o Asia.

En este sentido, la legislación europea que se ha aprobado en 2017 y entrará en vigor en 2021 es más ambiciosa en su alcance geográfico. Tiene previsto incluir una lista de zonas en conflicto (la lista CAHRA, de Conflict Affected High Risk Areas). Todavía no se ha definido qué regiones figurarán en ella, pero es probable que se incluyan algunas zonas de América Latina y Asia, además de la región africana de los Grandes Lagos.

¿Qué dispositivos electrónicos emplean estos minerales en su fabricación?

Prácticamente todos los dispositivos electrónicos de última generación incluyen componentes fabricados con tantalio, wolframio, estaño y oro, además de muchas otras materias primas de origen mineral. Estamos hablando de objetos de consumo tales como teléfonos móviles, ordenadores, tabletas, bombillas y joyería. Pero también de la gran mayoría de componentes electrónicos (chips, condensadores, baterías, etc.). Estos se emplean en sectores punteros que se están tecnificando de manera cada vez más compleja y rápida como la microelectrónica, las telecomunicaciones, la robótica quirúrgica y la industria aeroespacial.

¿Qué es una cadena de suministro?

El término “cadena de suministro” hace referencia al conjunto de actores (y sus correspondientes actividades) que intervienen en el proceso de fabricación de un producto, desde la extracción de la materia prima hasta la manufactura y el acabado final. En una economía globalizada muchas industrias requieren de cadenas de suministro que se extienden por varios continentes, como sucede con los textiles, la alimentación o las industrias electrónicas.

En este último caso, que es el que abordamos en la Campaña Tecnología Libre de Conflicto, las materias primas estratégicas que emplean las industrias electrónicas son de origen mineral. Por eso las cadenas de suministro de estas industrias incluyen a todos aquellos actores que intervienen desde la extracción, el transporte, la comercialización, la fundición y/o el refinado de los minerales, hasta la fabricación de componentes electrónicos, su ensamblaje y la comercialización de los productos manufacturados.

Como se puede ver en la siguiente infografía las empresas que operan en el primer segmento, desde la mina hasta la refinería/fundición, se denominan “upstream” (o “rio arriba”) y las que van de la refinería/fundición al consumidor final, son las “downstream” (o “rio abajo”).

¿Existe algún certificado que me garantice productos electrónicos “100% libres de conflicto”?

No. Por el momento no existe ninguna certificación que garantice al 100% que los dispositivos electrónicos están libres de minerales procedentes de zonas en conflicto. Y es que determinar esto es sumamente difícil debido a la complejidad de las cadenas de suministro y la falta de incentivos que tienen las empresas tecnológicas para comportarse de manera responsable en relación con el comercio de “minerales en conflicto”. Existen cada vez más legislaciones para promover estas prácticas responsables en diferentes sectores industriales.

En el caso del comercio de minerales, en los últimos años han aparecido diferentes sistemas de trazabilidad sobre el terreno (véase la pregunta 4) y algunas empresas han empezado a solicitar auditorias a las refinerías y fundiciones con las que trabajan para que identifiquen el origen de los minerales.

En este sentido, las certificaciones y las auditorias, aun siendo necesarios, no son suficientes. El flujo de minerales procedentes de zonas en alto riesgo de conflicto hacia las refinerías y fundiciones es constante. Las auditorías, sin embargo, son puntuales. De modo que hay un riesgo permanente de que un lote de minerales extraídos ilícitamente o vinculados a violaciones de derechos humanos se mezcle con otro de origen legal en el trayecto.

Desde la Campaña Tecnología Libre de Conflicto, lo que queremos es un compromiso a largo plazo por parte de la empresa en el que ésta asuma como propios los principios de la diligencia debida establecidos por la OCDE. De ese modo, la empresa muestra su voluntad de gestionar responsablemente sus cadenas de suministro. Para conocer mejor cómo se traducen estos principios en leyes puedes pinchar en el enlace “Regular el comercio de minerales en conflicto” aquí.

¿Cómo puedo saber si una empresa se está comportando de manera responsable con el tema de los “minerales en conflicto”?

Casi todas las empresas que fabrican dispositivos electrónicos emplean minerales en conflicto (wolframio, coltán, estaño, oro) en la elaboración de sus componentes (chips, placas base, baterías, condensadores, etc.). Para saber si están tomando medidas de cara al suministro responsable de dichos minerales, podéis buscar en google su política de minerales en conflicto. Si no encontráis nada es un mal indicador.

En Estados Unidos, por ejemplo, la ley Dodd-Frank (en su sección 1502) les obliga a publicar anualmente sus informes de minerales en conflicto. Hasta la fecha han publicado dos ediciones (la última es de 2016).

A partir de esa información se han elaborado rankings éticos en los que se compara la calidad de la información de dichos informes:

Puedes consultar el Informe “Mining the Disclosures 2016” de la ONG Responsible Sourcing Network aquí.

También están disponibles los rankings de la ONG Know the Chain, donde se puede comparar la rendición de cuentas de la empresa en función de diferentes criterios, además de la trazabilidad de sus materias primas. En este enlace encontrarás la información.

A lo largo de 2017 la ONG Enough Project hará público su ranking puedes consultar su página web.

También puedes revisar la información de las empresas recogidas en los informes y noticias publicados por Good Electronics.

¿Se puede fabricar un móvil sin “minerales de conflicto”?

Es muy difícil por no decir imposible fabricar un dispositivo electrónico de última generación sin contar con minerales como el estaño, el tantalio, el tungsteno o el oro, por citar sólo algunos de los más empleados.

La tantalita que se extrae del coltán, por ejemplo, se emplea para hacer condensadores eléctricos. Éstos pueden fabricarse también con materiales (como la cerámica o el aluminio). Pero el tantalio tiene unas cualidades únicas de resistencia a la oxidación y conducción de electricidad, y ocupa menos espacio.

En este sentido, de lo que se trata no es de evitar el uso de estos minerales en la fabricación de dispositivos electrónicos, sino de que los fabricantes y todas las empresas implicadas en sus cadenas de suministro, tomen las medidas necesarias para evitar que su actividad favorezca la financiación de grupos armados o las violaciones de derechos humanos.

A día de hoy, la empresa más exigente en sus estándares éticos y medioambientales es Fairphone.

Desafortunadamente sólo fabrican móviles y no hay iniciativas similares en fabricación de tablets u ordenadores. No obstante, si quieres que el resto de empresas del sector de la electrónica sigan sus pasos, firma nuestra petición y la emplearemos para generar esa demanda de tecnología libre de conflicto.

¿Qué producto (véase móvil, ordenador, etc.) me compro?

Si has conocido el drama humanitario que está detrás de la electrónica de consumo, es probable que te hayas replanteado diferentes opciones a la hora de comprar. Desde ALBOAN creemos que esa es una decisión muy personal que depende de muchas variables. No queremos intervenir en tu elección sino darte la máxima información posible para que elijas libremente.

Y como la libertad no es posible sin asumir la responsabilidad de nuestros actos, queremos ofrecerte la mayor información posible para que hagas tu elección. Desde ALBOAN te animamos a valorar otros criterios éticos y medioambientales, no sólo el precio. En la pregunta 9 encontraras algunas fuentes de información interesantes.

Puedes consultar también nuestra Guía de Consumo Responsable de Productos Electrónicos . Y si te gustaría que las empresas diesen más información al respecto, firma nuestra petición y la utilizaremos para generar una demanda de Tecnología Libre de Conflicto.

¿Dónde puedo llevar a reciclar mi teléfono / ordenador / tablet?

Desde la Campaña Tecnología Libre de Conflicto queremos promover prácticas de consumo responsable entre la ciudadanía. Por eso elaboramos una Guía de Consumo Responsable de Productos Electrónicos  y pusimos en marcha la iniciativa “Móviles por el Congo”, para ofrecer a entidades (públicas y privadas) y a personas individuales la posibilidad de reciclar y/o reutilizar sus teléfonos móviles.

Pincha aquí e infórmate de cómo funciona esta iniciativa.

Si quieres deshacerte de otra clase de aparatos eléctricos o electrónicos, puedes ponerte en contacto con la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS). Son una plataforma estatal de entidades solidarias que se dedican a la reducción, reutilización y reciclaje de residuos, con un objetivo de transformación social y de promoción de la inserción sociolaboral de personas en situación o en riesgo de exclusión social. Podrán darle una nueva vida a tu electrodoméstico y revenderlo de segunda mano, al tiempo que generan empleo en tu comarca.

Si, por el contrario el aparato es imposible de recuperar o reciclar te recomendamos contactar con el departamento encargado de temas medioambientales en tu ayuntamiento para que te indique el punto verde más cercano a tu domicilio.

¿Cómo puedo conseguir una de vuestras cajas para reciclar móviles?

En este enlace de la iniciativa Móviles por el Congo encontrarás la información necesaria.

Tema: Sobre las legislaciones de minerales en conflicto

¿Por qué es necesario regular el comercio global?

La aceleración de la globalización económica de los años noventa contribuyó a la deslocalización de muchos sectores industriales y a la concentración de negocio alrededor de grandes empresas multinacionales. A día de hoy muchos productos de consumo (desde la alimentación, a los textiles, pasando por los minerales que van incorporados en nuestra tecnología) se fabrican o requieren de materias primas que se hallan más allá de nuestras fronteras. Esto no sería posible sin la creación de cadenas de suministros globales (véase pregunta 7).

El problema es que las prácticas de deslocalización empresarial y la internalización de las industrias muchas veces han estado motivadas por la obtención de ventajas (acceso a materias primas baratas, ausencia de normativas medioambientales, bajos costes laborales, etc.) en aquellos países con legislaciones más débiles.

Para evitar que estas prácticas comerciales terminen vulnerando los derechos humanos, las Naciones Unidas aprobaron los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas. El desafío consiste en hacer de estos principios basados en la voluntariedad, normas vinculantes.

¿Cómo se puede regular el comercio de “minerales en conflicto”?

Si miras nuestra web, en la pestaña ¿Qué es TLC?, encontrarás una sección “Regular el comercio de minerales” en la que respondemos a esta cuestión informándote de las normativas y leyes existentes para promover el suministro responsable de minerales.

¿Bastará la ley europea para poner fin al drama humanitario del este de la RD del Congo?

No. El drama humanitario tiene raíces políticas y debe solucionarse por la vía política. El objetivo de ley europea es promover prácticas de suministro responsable entre las empresas comunitarias que importan estos minerales de zonas en conflicto, como la del este de la RDC. En este sentido, la ley es un paso importante, pero, como dijimos cuando se alcanzó el acuerdo, creemos que no es suficiente.

Para que esta legislación tenga un impacto positivo en las comunidades congoleñas que viven de la minería artesanal, es necesario que la Unión Europea lleve a cabo medidas de acompañamiento dedicadas a mejorar la buena gobernanza del sector minero.

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