Los minerales en conflicto del Congo

Minas Congo - foto

La República Democrática de Congo es un país muy rico en recursos naturales, sobre todo minerales.

Entre los más codiciados se encuentran cobalto, cobre, uranio, oro, diamantes, casiterita y coltán.

Esos minerales cruzan las fronteras de forma clandestina para que otros se puedan enriquecer gracias a ellos, mientras la población congoleña se queda en la pobreza.

Ya en los tiempos de Leopoldo II de Bélgica Congo era considerado una propiedad para expoliar a beneficio personal. Hoy en día, la situación sigue parecida, y es un hecho reconocido que los países africanos más ricos en recursos naturales crecen 2-3 veces más lentos que los países menos ricos.

Es la llamada “maldición de los recursos naturales”.

La explotación y el contrabando de los minerales que se encuentran en el Congo oriental se debe en gran medida a la enorme demanda internacional de productos electrónicos, productos que para funcionar necesitan la presencia de componentes construidos a partir de esos materiales.

En la República Democrática de Congo, los grupos armados que llevan a cabo  las atrocidades más estremecedoras en el conflicto más sangriento desde la Segunda Guerra Mundial, compiten por el control de las minas más valiosas de la región y obtienen enormes beneficios del comercio de minerales.

Minerales del Congo: las tres Ts1 y el oro.

mineral congo - foto

Los 4 “minerales de sangre”: respectivamente Columbita Tantalita, Casiterita, Wolframita y Oro

El porcentaje de producción mundial de minerales del Congo varía según la sustancia.

Congo produce entre el 6 y el 8% del estaño en el mundo, lo que le convierte en el sexto productor mundial.

Además, Congo cuenta con el 15-20% de la producción global de tantalio, la cual se ha visto incrementada por el cierre de las minas de tantalio australianas, que eran las mayores productoras mundiales.

En lo que se refiere al wolframio, Congo desempeña un papel muy pequeño con el 2-4% de la producción mundial. Sin embargo, este mineral es una fuente de ingresos en crecimiento para los grupos armados.

De manera similar, la producción del oro en el Congo es menor al 1% de la producción global, pero es una fuente de ingresos crucial, especialmente para las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda.

Los grupos armados tienen interés en comerciar sobre todo las tres Ts (las menas que producen los metales estaño, tantalio y wolframio) y el oro, los minerales más importantes para la industria de los aparatos electrónicos.

Conocemos esos minerales como “las 3 Ts” porqué en inglés, tantalio, wolframio y estaño se traducen como tantalum, tungsten y tin, respectivamente.

Estimar los beneficios que los grupos armados obtienen del comercio de los minerales es un esfuerzo desafiante, dada la dificultad de obtener datos fiables sobre un comercio ilegal lleno de contrabando.

Sin embargo, basándonos en datos fiables, estimamos que en el 2008 los grupos armados del Congo ganaron aproximadamente 185 millones de dólares con el comercio de los minerales.

Las minas del Congo

Los sitios de explotación minera se extienden sobre una vasta franja en el Congo oriental y abarca toda una gama de operaciones a gran escala, que van desde, por ejemplo, la mina Bisie en el territorio de Walikale, la cual da trabajo a unos 2.000 mineros hasta los agujeros dispersados en el suelo en los que trabajan un puñado de obreros.

Toda la explotación minera llevada a cabo en las zonas de conflicto es artesanal: trabajo manual, herramientas simples y las tecnologías más básicas. Este es el caso de la mayoría de explotación minera en el Congo.

Incluso en la provincia de Katanga, donde se encuentras las minas de cobre y cobalto que dominan el sector minero, gran parte de la producción actual es artesanal y las operaciones industriales a gran escala se quedan principalmente en la fase de exploración.

Desafortunadamente, bajo el marco legal congoleño actual, toda la explotación minera artesanal en el Congo oriental es técnicamente ilegal, ya que ninguna de las zonas de explotación minera ha sido designada oficialmente como zonas para la explotación minera artesanal.

Una mina del Congo vista desde el interior:

Información sobre los minerales del Congo

El oro, el tantalio, el wolframio y el estaño representan solo una parte clave de la abundante riqueza mineral del Congo, que consiste en más de 1.100 sustancias minerales que se extienden sobre 2,3 millones de acres, según el Banco Mundial.

Otras zonas claves ricas en recursos naturales son Katanga, que tiene abundantes minas de cobre y cobalto, y la provincia Kasal, que es rica en diamantes. Estas zonas no están siendo víctimas del conflicto armado y, por ello, sus productos no se consideran minerales en conflicto.

El tantalio, el wolframio y el estaño: ¿minerales o metales?

Minerales del Congo: Tantalio Wolframio Estaño Oro

Diferencia entre metales y minerales

Los minerales son una materia natural, inorgánica, sólida, cristalina que se clasifica según su composición química, y se diferencian entre minerales metálicos, de los que se extraen los metales, y minerales no metálicos.

Los metales son elementos simples, o sea compuestos por átomos iguales.

En la naturaleza sólo los metales nobles se encuentran en estado “puro”, sin estar unidos a otros elementos. La mayoría se encuentra bajo la forma de compuestos químicos, o sea en combinación con otros elementos.

Estos compuestos son parte de rocas, mezclados con elementos que no son metales, como cuarzo, silicatos o caliza. Estas impuridades se denominan con la palabra “ganga“, y la roca formada por la ganga y el compuesto que contiene el metal se denomina mineral.

El mineral del cual se extrae el metal se denomina mena, y ganga a la roca acompañante.

Los minerales que se extraen en el Congo oriental tienen forma de mena, antes de ser refinados más adelante en la cadena de suministro.

Cuando tienen está forma, suelen recibir otro nombre:

• Mena de estaño: casiterita
• Mena de tantalio: “coltán” o columbita tantalita
• Mena de wolframio: wolframita

Una vez que se procesan o se funden, la mena de mineral se convierte en metal.

El conflicto del Congo y los minerales

Los grupos armados se benefician del comercio de los minerales de dos maneras:

  1. Controlando las minas, forzando a los mineros a trabajar en condiciones desesperadas y peligrosas a cambio de una miseria (entre 1-5$ al día).
  2. Exigiendo sobornos e impuesto a los transportistas, a los compradores locales e internacionales, y en los controles aduaneros.

Guerra Congo - foto

Cómo resolver el problema de los “minerales en conflicto” en la República Democrática de Congo

Como puedes imaginar, no hay un remedio mágico.

Una estrategia eficaz para vencer a la maldición de los minerales en conflicto en el Congo oriental y ayudar a fortalecer el estado congoleño y sus ciudadanos se tiene que basar sobre los siguientes 4 componentes complementares entre sí, que tienen que ser llevados a cabo conjuntamente:

  1. Prestar atención a la cadena de suministro
  2. Identificar y asegurar las minas estratégicas
  3. Reformar la gobernanza
  4. Apoyar los sustentos y las oportunidades económicas para los mineros

La transparencia y la responsabilidad deben extenderse más allá de las fronteras para incluir a otros gobiernos en la región: Ruanda, Uganda y Burundi (en menor medida) se han beneficiado enormemente del comercio ilegal de minerales y de la continúa inestabilidad, a la cual han contribuido a veces de manera directa.

1. La cadena de suministro de los minerales en conflicto

¿Cómo llegan estos minerales en conflicto hasta los aparatos electrónicos que tenemos en casa y en el bolsillo?

Este es un resumen de la ruta de los minerales del Congo, desde África hasta Europa y Estados Unidos.

Las minas del Congo.

En el Congo Oriental, los grupos armados controlan las minas y las rutas de tránsito, compran armas, cometen violencia, y el gobierno congoleño carece del control sobre las zonas ricas en minerales del Kivu y de las provincias vecinas.

Las cifras oficiales proporcionadas por el gobierno congoleño no se corresponden con la realidad. En el caso de la mena de estaño por ejemplo, las cifras oficiales representan menos del 30% del comercio actual.

Esto se debe a que en muchos casos el mineral cruza frontera hacia los países vecinos de forma ilegal.

Ruanda, Uganda y Kenia

A menudo, los comerciantes internacionales dan información incorrecta sobre los recursos provenientes de Ruanda, Uganda u otros países de la región, para evitar la etiqueta de “minerales en conflicto” del Congo.

De manera ilustrativa, Ruanda informó de que exportó 2.679 toneladas de estaño en la primera mitad del año 2008, pero su principal mina en Gatumba produce solamente cinco toneladas de estaño al mes.

Asia Oriental

Desde esos países limítrofes los minerales se transportan en barco a través de los puertos de Mombasa (Kenia) y Dar es Saalam (Tanzania) principalmente a Asia (Malasia, Tailandia y China y otras partes), donde empresas de fundición de minerales o de procesado químico transforman los minerales en metales.

Los principales actores son de todas formas los comerciantes de metal europeos.

Las empresas de procesado de tantalio con sede en los Estados Unidos y Alemania, al igual que las empresas de comercio de metales belgas, pueden estar adquiriendo minerales de los grupos armados en el Congo oriental.

A continuación, las empresas encargadas de fabricar las tarjetas de circuitos colocan los metales en éstas.

Europa y Estados Unidos

Finalmente, los minerales procesados se venden en los teléfonos móviles, reproductores de música y cámaras digitales.

Estos metales son adquiridos por empresas que fabrican componentes electrónicos como condensadores y tarjetas de circuitos. Uno por uno, estos componentes se suministran a los fabricantes de aparatos electrónicos, incluyendo los productos más vendidos como teléfonos móviles, reproductores portátiles de música, videojuegos y cámaras digitales.

El primer paso para cambiar la economía de conflicto en el Congo es la transparencia.

La facilidad para que los consumidores finales rastreen e inspeccionen las cadenas de suministro de los componentes de metal de los productos electrónicos es un paso crítico para encauzar la demanda internacional fuera de los grupos armados y  para que ésta tenga acceso a los recursos legítimos.

Ejercer presión a través de los consumidores finales 

El ansia de la industria de electrónica por obtener los máximos beneficios ha impulsado la demanda de los minerales en conflicto del Congo, que se producen a precio bajo como resultado de las condiciones medievales en las que se extraen y las redes ilegales que los sacan fuera de África.

Numerosas fuentes industriales han confirmado en entrevistas que es posible seguir el rastro de estos minerales.

Las compañías que producen productos electrónicos que pueden contener minerales en conflicto provenientes del Congo oriental tienen la responsabilidad de asegurar que sus negocios no estén ayudando involuntariamente a alimentar esas atrocidades.

Pueden por ejemplo presionar a sus proveedores y seguir el rastro de los minerales que usan para asegurar que no provienen de las minas que financian grupos armados e intereses criminales.

Los consumidores y los ciudadanos globales por otra parte, tienen que desempeñar un papel crítico demandando que las compañías y los gobiernos ejerzan presión en la cadena de suministro para que los minerales en conflicto del Congo queden fuera de las relaciones comerciales.

La relación entre guerra de Congo y nuestros hábitos de consumo, explicada por la premio Príncipe de Asturias Caddy Adzuba:

Aumentar la presión sobre los intermediarios claves 

Si las empresas internacionales se limitaran a marcharse del Congo y el mercado para todos los minerales se agotara, esto podría hacer que la situación se volviera aún peor. Los mineros sin trabajo pueden caer en la tentación de unirse a los grupos armados para poder asegurar su sustento.

Atenuar estos efectos requiere no solamente un apoyo amplio para legalizar el sector minero en Congo, pero también un compromiso hacia las empresas en la cadena de suministro que han mostrado interés por el mercado de los minerales congoleños.

Proporcionar la mezcla correcta de incentivos para prevenir que estos actores dirijan el comercio de manera clandestina, será una pieza crucial para proporcionar oportunidades económicas legales en el sector económico formal del Congo oriental.

2. Identificar y asegurar las minas estratégicas

El Grupo de Expertos de la ONU ha documentado cómo los grupos armados que forman parte del conflicto, incluido el ejército congoleño, se benefician de la explotación de recursos y amenazan a la población local. Controlan las minas, cobran impuestos por el comercio y abusan de los civiles que están involucrados en el negocio.

Cambiar esta situación implica asegurar físicamente las mayores minas y quitárselas a los grupos armados. Esta es una prioridad inmediata, pero la ONU y los otros actores la han ignorado.

Un contexto de seguridad de aceptación mutua sobre el comercio minero en el Congo oriental es una pieza crucial para una tregua duradera entre Kinshasa y Kigali, y la comunidad internacional tiene una oportunidad para apoyar soluciones que beneficien al congoleño común.

Asegurar las minas estratégicas fundamentales

En el Congo oriental, hay cientos de minas controladas a punta de pistola. Pero las siguientes minas son sobre todo las minas claves para los grupos armados:

  • La mina Bisie, en el Distrito Walikale, Kivu del Norte, que produce la mayor parte de mena de estaño en el Norte de Kivu.
  • La mina Lueshe Pyrochlore, en el Distrito Rutshuru, Kivu del Norte. Es uno de los pocos sitios mineros industriales en Kivu del Norte y Kivu del Sur, y un sitio propicio para la puesta en marcha de operaciones industriales. Produce niobio, que está estrechamente relacionado con el tantalio.
  • Bisembe, territorio de Mwenga, Kivu del Sur. Asegurar esta zona requiere esfuerzos
    significativos para acabar con el control militar y administrativo de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, y solamente se debe considerar con una amplia planificación, incluyendo provisiones para proteger a los civiles.

3. Reformar las estructuras de gobernanza

La riqueza mineral del Congo enriquece a las redes compuestas por empresarios locales e internacionales, líderes de las milicias y políticos que se benefician de los recursos que deberían formar la base de una autoridad estatal legítima.

La comunidad internacional debe trabajar duramente junto con el gobierno congoleño para forjar una voluntad política y una capacidad para ejercer control sobre la explotación minera y el comercio en el Congo oriental.

La corrupción endémica del Congo y las redes altamente sofisticadas que dominan el comercio de los minerales son grandes obstáculos para la reforma. La comunidad internacional tiene la oportunidad de presionar no solamente por el compromiso sino para conseguir reformas demostrables en lo que respecta a la regulación de la explotación minera, el comercio y los regímenes de impuestos.

Es necesaria una mayor coordinación regional sobre las exportaciones para eliminar los incentivos para el contrabando a través de los países vecinos: debido a las diferencias drásticas entre las tarifas de los aranceles, para exportar desde Ruanda un contenedor de mena de estaño hay que pagar 200$ en impuestos, mientras que para exportar el mismo contenedor desde la República Democrática del Congo hay que pagar 6.500$. Esto crea incentivos para el contrabando y, por lo tanto, es necesario coordinar los regímenes de exportación.

4. Apoyar los sustentos y las oportunidades económicas para los mineros

A menudo, los mineros empobrecidos y sus familias dependen completamente del escaso salario que obtienen trabajando en la mina, y tienen pocas alternativas económicas posibles que les permitan salir de esta esclavitud contratada.

Además, los mineros tienen que hacer frente a unas condiciones físicas muy difíciles y peligrosas a la hora de desempeñar su trabajo.

Los esfuerzos para terminar con el comercio de los minerales en conflicto tienen que ir acompañados de apoyo internacional para el sustento y las oportunidades económicas en el Congo oriental, poniendo en marcha medidas como:

  • crear un espacio legal y organizativo para los mineros artesanales
  • crear infraestructuras: el Banco Mundial y los países contribuyentes deberían trabajar para ayudar a construir las rutas que conectarán el Congo oriental con las rutas de comercio del Congo occidental y el Gran Valle del Rift de manera que otros sectores se beneficien del comercio
  • fomentar la inversión privada: las grandes empresas pueden aumentar el nivel de vida de los mineros si se ponen en práctica mecanismos que se puedan comprobar independientemente para así asegurar que las empresas no están ayudando a los grupos armados, y se pueda ver que hay normas sanitarias, laborales y de seguridad en los sitios mineros
  • crear sustentos alternativos: debería reforzarse la inversión internacional en iniciativas para el desarrollo agrario en el Congo oriental, el cual se ha visto desplazado por la minería en los últimos años. También se deberían promover otras alternativas para el sustento, como los proyectos para el desarrollo de las empresas pequeñas.

Lo que tu móvil esconde:

Conclusión

El problema de los minerales del Congo es complejo, pero la solución es posible.

Las cuatro partes claves de esta estrategia que acabamos de presentar son ambiciones políticas reales. Lograr llevar a cabo estas ambiciones requerirá coherencia y compromiso tanto por parte del gobierno congoleño como por parte de la comunidad internacional.

Pero los esfuerzos no tendrán su recompensa al menos que los consumidores individuales den un paso adelante y exijan un cambio.

Puedes asegurarte de que se oiga tu voz apoyando nuestro Compromiso contra los Minerales del Conflicto que se puede encontrar aquí.

Los consumidores y sus representantes electos tienen la oportunidad de cambiar de manera decisiva las dinámicas del conflicto en la Región de los Grandes Lagos centrando la atención internacional en los actores económicos de esta catástrofe de los derechos humanos.

Al exigir transparencia y responsabilidad a las empresas electrónicas más grandes del mundo, los consumidores podemos cambiar la lógica del conflicto del Congo y poner fin a la amenaza de los minerales en conflicto.

Si quieres más información, descarga a continuación una copia de la versión integral del informe escrito por el equipo del proyecto Enough junto con el Grassroots Reconciliation Group y del que hemos sacado el resumen que acabas de leer.

Identidad del Responsable del Tratamiento: FUNDACIÓN ALBOAN, CIF: G48-811376, Domicilio social: Padre Lojendio 2, 2º, 48008 Bilbao, Teléfono: 944151135 Finalidad: Procesar el mensaje recibido a través del formulario La Legitimación: Es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: Tus datos se encontrarán alojados en nuestra plataforma de email marketing CiviCRM ubicada en España. Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en alboan@alboan.org. Para más información consulta nuestra política de privacidad.